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¡ALERTA! Tu mejor amigo/a tiene pareja nueva

¡Empieza el show!

¡Qué bonito es el amor! Como San Valentín está a la vuelta de la esquina, te adelantamos que te esperan unos días empalagosos. Si formas parte del grupo de parejas adorables, dulces, besuconas y empalagosas, lee este post para saber qué no hacer estando con amigos. Si no tienes pareja, este post te ayudará a saber que no lo hacen con malas intenciones. Pero empecemos por el principio…

Tu mejor amigo/a te llama por teléfono o te comunica de algún modo que quiere quedar contigo sí o sí. Y allá vas tú, con todas las novedades de tu vida, con todas las series al día y muchas ganas de hacer el canelo. Os encontráis y uno de los dos, como es habitual, sugiere ir a tomar algo. Empezáis a hablar, todo va bien, todo macanudo… hasta que te suelta la bomba “Estoy saliendo con alguien”. Tú, obviamente, te alegras porque le ves alegre y desde lo más profundo de tu ser les deseas una relación no tóxica… y tu conciencia se prepara para gozarlo de lo lindo.

Con la aparición de la nueva pareja, tu existencia pasa a decimotercer plano para tu mejor amigo. Así, cosas que hasta el día anterior se daban por sentado se vuelven raras como un perro verde gótico.

1- Su agenda está siempre ocupada… y tú nunca estás en ella.

Olvídate de ésto

“Oye quedamos el…” – “Uy, uy, imposible, he quedado con mi pareja… ya te diré yo algo”. Y así es como a todas las mujeres barbudas sobre la faz de la Tierra empezaron a desarrollar sus vellosidades: a la espera de que su amigo/a volviera a proponerles quedar.

2- Cuando quedáis (¡aleluya!), su pareja también se viene.


Antes, ese “Quedamos” significaba vosotros dos y vuestras chorradas, idas de cabeza y bromas. Ahora, ese “Quedamos” incluye a su pareja. Ojo, puede ser una magnífica persona y caerte genial… pero hay cosas que sólo le contarías a tu mejor amigo/a y que no quieres contar delante de otros. Es psicológico, sabes que es altamente probable que se lo acabara contando tu amigo/a, pero tú te sientes mejor pensando que quedará entre vosotros.

3- Revisiones buco-dentales gratuítas.


Vais caminando (los tres, qué remedio) tranquilamente, charlando de tal forma que casi parece todo normal. Paráis en un semáforo/parada de autobús y, como es lógico, tú sigues hablando más feliz que una lombriz… hasta que te giras, sintiéndote ignorado/a, y te encuentras a tu amigo/a y su pareja haciéndose la revisión buco-dental con la lengua el uno al otro, ¡nadie te dijo que uno de los dos era dentista! ¡Menudo susto!

4- Su omnipresente pareja.

Y ésto le harías

Debido a una conjunción planetaria, consigues quedar SÓLO con tu amigo/a. Habláis, os reís… pero su pareja está ahí incluso sin estar. Cualquier anécdota tuya le recordará a algo “Súper gracioso que me contó mi pareja”. ¡Qué hartazgo!

5- “¡Si te molesta, dímelo!”


Miente, no quiere que se lo digas, quiere que lo sufras en silencio, como las almorranas. ¿El motivo de esa frase? Comentarle que, de vez en cuando, te gustaría quedar a solas… o que dejaran de trabajar como dentistas estando tú. Puede que no hayas utilizado un mal tono (o puede que sí, si se lo estabas repitiendo por enésima vez), pero acabas de llevarte un jarro de agua fría al darte cuenta de que vuestra amistad ya no es lo que era.

En fin, tan sólo recuerda que es tu amigo/a y que, aunque te repatee, sabes que estarás ahí cuando te necesite. Y, amigos del mundo, recordad que las revisiones buco-dentales deben hacerlas dentistas profesionales, ¡no caigáis en el intrusismo laboral!

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Written by Maya Baggins

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